Lanzarote [27.2.10]

 


 

Sabado, día más completo, exprimiendo el jugo de la isla.

 

 

Amanece un precioso día, y tras deleitarnos con el siempre estupendo buffet de desayuno, nos preparamos para aprovechar bien el día y ver todo lo que podamos.

 

Este es el acceso principal que comunica restaurante, recepción, bar, etc... con la zona de apartamentos.

 

Nos ponemos rumbo hacia el norte.

 

Empezamos con la ruta de los camellos. Creíamos que con ellos accederíamos al alto de la montaña volcánica para lo de las Montañas de Fuego del Parque Nacional de Timanfaya, pero no fue así. De haberlo sabido nos lo hubiesemos pensado 2 veces.

 

Tuvimos la suerte de ser los últimos de la fila, así no teníamos que vigilar que la cabeza del de detrás nos babeara ni nada raro.

 

Parte de la ruta vista desde arriba.

 

Nuestro intrépido vehículo.

 

Mira que es feo el dichoso diablo representativo del Parque.

 

Un poco más adelante, accediendo a esa misma montaña pero por el otro lado, llegamos a las famosas quemas de rastrojos y vaporizaciones de vertidos del agua. Se recrea y simula un calor artificialmente del que hablaré en mi última entrada sobre el viaje, en donde haré una crítica de la isla. Esta parte es una de las que menos me agradaron.

 

Paseo en bus, subiendo por angostos caminos desde los cuales ir viendo volcanes extinguidos.

 

Echan agua en uno de esos tubos y al de 2 segundos...

 

... sale rechazada de manera casi vaporizada.

 

Otro de los pozos, en los que demuestran el calor con unas piezas de comida haciéndose a la parrilla.

 

Nos dirigimos aun más hacia el norte, pasando por una zona llenita de cáctus.

 

Tal es la abundancia, que hay un recinto cerrado llamado El Jardín de los Cáctus, con cientos de especies y clases distintas de estas plantas.

 

Aquí se ve gran parte del interior del recinto desde un alto.

 

Esto es lo que se ve, segun entras.

 

Llegamos a los Jameos del Agua.

 

Con algunos lagos tranquilos y limpios.

 

Con piscinas artificiales.

 

Con obras de un teatro.

 

Salas con espejos reflejándose entre sí.

 

Información de volcanes en el mundo.

 

Recreaciones de lo que sucede cuando uno entra en erupción y sus motivos.

 

De ahí, nos vamos al Mirador del río, donde se puede apreciar Isla Graciosa.

 

Hagamos el tonto que tiene el trípode y va a disparar varias.

 

Ay que me caigo!

 

Dejamos esa zona, y nos fuimos hacia la capital, Arrecife. En el camino, puedes adentrarte en el parque eólico, y yo aproveché ya que nunca había tenido la oportunidad de haber estado tan cerca de uno de esos molinos.

 

La capital no tenía nada, supuso una pérdida de tiempo tanto por falta de contenido como por falta de señalización para guiarse. Lo mejor sin duda fue el Restaurante de Santa Catalina, que encima de tener platos exquisitos, gozaba de unos precios increíbles. Mismamente la hamburguesa con todo todo, por menos de 3 € y estaba riquísima.

 

Al poco de dejar la capital, Arrecife, nos volvimos para el apartamento dado que empezaba a anochecer, y teníamos que estar para el buffet de la cena, que al tener media pensión también lo teníamos incluído al igual que el desayuno.

 

Un agotador día en el que le hicimos bastantes kms al coche, vimos bastantes cosas, nos arrepentimos o decepcionamos de otras tantas, y en general, le sacamos mucha chicha a la gracia de la isla, habiendo saciado nuestra mayor parte del "querer ver Lanzarote".

 

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Paseo en camello

Jameos del agua

Montañas de fuego

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